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martes, 3 de mayo de 2011

Todo tiene un final

Érase una vez una bonita historia de amor. En la que al principio todo se ve de color de rosas. En la que nunca se agotan los besos y la mirada siempre tiene un brillo especial. Y con el paso del tiempo, nos empezamos a cansar de todo. Ya no besas por pasión, besas por besar. Ya no sonríes por hacerle feliz, sino por ocultar. La historia comenzó a enfriarse, supongo porque la metimos un día en el congelador y nos olvidamos de sacarla. Me caí de la cama, y los monstruos que estaban debajo de ella me asustaron demasiado. Sí, me caí, y el golpe fue brutal. Supongo que la nuestra no era la historia interminable. No. En la nuestra ya se había escrito la palabra << Fin >> 



domingo, 17 de abril de 2011

Ya nada importa

¿Y de qué sirve recordar si tu no estás? Es como si me hiciera todavía mucho más daño del que ya siento. No más recuerdos. Pero aún me acuerdo de la ropa que llevabas el día que nos conocimos, de nuestro primer beso. De nuestros días y nuestras noches. De nuestras idas y venidas. De todos aquellas puestas de sol en nuestro lago, o de la manera que me apartabas el pelo de la cara. Claro, también me acuerdo de nuestro último día. De esas terceras personas. Me acuerdo de todo lo que dijiste, y no me quiero acordar de la ropa que no llevabas. Supongo que "de todo se aprende, y  que la vida continua", eso era lo que me decías para animarme. Claro. Por supuesto que de todo se aprende, y  que la vida continua. Empezaré por olvidarme de todo esto. Como me he dicho antes: no más recuerdos. Pero... No hay "peros" que valgan.

jueves, 14 de abril de 2011

Goodbye!

Un planeta. Cinco continentes. 198 países. Seis mil millones de personas. 
Demasiados países por explorar. Demasiadas personas por conocer. Sin embargo, para mi no es suficiente. Ya estoy preparando mi maleta. En ella estoy metiendo lo más importante: mis ahorros, una fotografía de los míos, el vaquero que tanto me gusta, y maquillaje. Capturaré cada momento con mis propios ojos, no hay cámara que valga. Me recorreré 100 kilómetros a pata si hace falta. No necesitaré ni un mapa, ni una brújula. Mi corazón será mi motor, mi GPS. Me voy, lo tengo decidido. Nada me va a detener. Nadie me va a detener. Tú tampoco. Hasta siempre amigos.