Ella. Ella era la que vivía siempre en una noche permanente. La que perdía la noción del tiempo. La que marcaba cada latido de sus corazón con sus tacones de aguja. Ella, cuya brújula nunca marcaba el norte, y le gustaba perderse en laberintos sin salida. Ella, a la que le gustaba ir de frente, y no miraba el color de los semáforos. Ella, que se emborrachaba de alegría sin probar una gota de alcohol. Adicta a la naturalidad, alérgica a la superficialidad. Ella,cuya única droga era su adicción por la vida.
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domingo, 22 de mayo de 2011
lunes, 9 de mayo de 2011
El sinsentido de la vida
La vida no tiene ni pies ni cabeza. Te hace perder la cordura. Está loca. Loca de amor. Loca de pasión. Loca de tristeza. Loca de amargura. Te hace llorar. Llorar de alegría. Llorar de tristeza. Te hace dar un vuelco en el estómago. Te hace tener un subidón de adrenalina. Te hace dar saltos, aunque no sin antes haber tenido grandes caídas. Te hace tocar fondo. Te hace estar a tres metros sobre el cielo. Te saca la lengua, o te sonríe. Te hace tener hambre. Hambre de hambre. Hambre de ti.
Loca, loca, loca
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