¿Mi ideal en la vida? Estar al límite sin pasarme de la raya, andar sin prisa pero sin pausa. Ir de frente: ni izquierda ni derecha, y seguir bien recto, aunque nunca se acabe el camino. Esquivar las piedras que pueda haber en él, a ser posible, no mirar señales ni semáforos. Yo seré la que marque la velocidad y la que cambie el color a verde o a rojo. No habrá más reglas que las que yo imponga. Viviré en un verano permanente, en una alternancia del día, para disfrutar, y la noche, para olvidar. Triunfará el poder de la improvisación, no más premeditación. Dar importancia a lo más superfluo, y olvidar por un momento las obligaciones. Cada persona será un mundo: un mundo en el que caer está permitido, aunque levantarse sea una obligación.
